lunes, mayo 05, 2014

“EL CAPITAL” (le capital) COSTA-GAVRAS.

En Lux Atenea Webzine solamente escribo y publico reseñas sobre ediciones originales que he comprado, o recibido como promocional.


Director: CONSTANTIN COSTA-GAVRAS
Guión: CONSTANTIN COSTA-GAVRAS, KARIM BOUKERCHA, JEAN-CLAUDE GRUMBERG (basado en la novela homónima de Stéphane Osmont)
Actores principales: GAD ELMALEH (Marc Tourneuil), GABRIEL BYRNE (Dittmar Rigule), NATACHA RÉGNIER (Diane Tourneuil), CÉLINE SALLETTE (Maud Baron), LIYA KEBEDE (Nassim), HIPPOLYTE GIRARDOT (Raphaël Sieg)
País:  Francia Año:  2012 Productora: THE BUREAU / CENTRE NATIONAL DE LA CINÉMATOGRAPHIE / COFINOVA 8 / K.G. PRODUCTIONS Duración aprox.: 110 minutos (+ 76 minutos de extras)
Publicado en España por:  SAVOR DISTRIBUCIONES S.A. AÑO: 2013 Formato: DVD

- Película “El Capital”
EXTRAS:
-    Entrevistas a Costa-Gavras (VE) y Gabriel Byrne (VO).
-    Making of (VO).
-    Trailer.


Estamos viviendo una crisis económica en Occidente como nunca antes hubiéramos visto desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Una crisis que va mucho más allá de una crisis económica al haberse juntado varios factores de cambio en la sociedad occidental que son esenciales para poder comprender en profundidad su origen. Lo primero que hay que tener claro es que esta crisis es una crisis financiera por falta de crédito que ha visto potenciados sus efectos en Occidente debido a la transición de sus economías de una productiva a otra especulativa a la hora de generar riqueza. Con la producción industrial occidental en declive al haber tomado el relevo las principales potencias asiáticas, la capacidad que tienen los estados para crear miles de puestos de trabajo a través de la creación de industrias es mínima al ser mucho más competitivo producir industrialmente en Asia que en Europa o EE.UU. Solamente se salvan algunas industrias de alta tecnología, pero estas solamente son capaces de absorber unos pocos cientos de miles de trabajadores, normalmente de alta cualificación, por lo que esta no es la solución necesaria para dar trabajo a millones de trabajadores en paro a consecuencia de esta crisis. La otra opción es potenciar el sector servicios y a los autónomos, pero en esta crisis se encuentran con un gran problema: no pueden acceder al crédito. Por lo tanto, si esta crisis parece estar originada por los bancos debido al agujero económico que han dejado sus negocios e inversiones especulativas que les impide dar crédito, y sin créditos a las empresas y a los autónomos no hay capacidad para crear millones de puestos de trabajo en Occidente, en qué mundo financiero y empresarial están trabajando estos bancos y fondos de inversión para que se puedan crear agujeros económicos de este nivel sin que los gobiernos puedan tener mecanismos de control que los detecten y eviten. He visto muchas películas y documentales que se han ido presentando durante estos últimos años sobre esta temática y, entre todos los que he visto y analizado hasta el momento, la película “El Capital” creo que es una de las que más se ha acercado a la auténtica realidad en la que vive este mundo financiero cuyas reglas son las que marca la sociedad especulativa en la que estamos viviendo. Nuestra sociedad y la opinión pública siguen pensando que aún seguimos viviendo en una sociedad industrial y del bienestar en este siglo XXI, cuando en realidad vivimos en una sociedad especulativa y posmoderna que circula por esta autopista mundial llamada globalización cuyas reglas y formas de actuar quedan absolutamente fuera del alcance de cualquier nación o gobierno, por poderoso que este sea. Un complejo panorama de intereses cuya área de influencia va más allá de las fronteras de un país, poblado por fondos de inversión capaces de manipular las acciones de cualquier empresa o la deuda de cualquier nación en su propio beneficio, y con bancos ávidos de liquidez a cualquier precio para poder sobrevivir en esta jungla económica posmoderna del siglo XXI. En la película “El Capital”, el genial y talentoso director de culto Costa-Gavras ha sabido ahondar, y luego reflejar en imágenes, este mundo de las finanzas donde reina la ley del más fuerte, o sea, del que más dinero tiene y, por ello, más capacidad tiene para multiplicar su dinero a través de la especulación. Si por el camino se cierran empresas, se quedan miles de trabajadores en paro, o la economía de un país se viene abajo, al final son vistos simplemente como efectos lógicos e inevitables de un clima financiero mundial absolutamente desregulado y fuera de control, y, mientras todo sea legal, negocios son negocios, o sea, el business as usual del capitalismo.

“Sangráis a la gente tres veces. Una, la bolsa quiere sangre, deslocalizáis y el trabajador se va al paro. Dos, lo sangráis como cliente. Tres, con la deuda en Europa sometéis a los países y se sangra al ciudadano.”

Me fascinó por encima de todo el realismo y la naturalidad con la que Costa-Gavras refleja esta jungla financiera protagonizada por un empleado de banca llamado Marc Tourneuil, papel magníficamente interpretado por el actor Gad Elmaleh, cuya ambición le llevará con decisión, con firmeza, y calculando siempre cada paso que da, a ir ascendiendo dentro de este mundo de los negocios hasta llegar a la cúspide del poder en el banco en el que trabaja. Un mundo económico ultracompetitivo poblado por lobos, por lobos con piel de cordero, y por corderos con piel de lobo, donde la ética y la moral son vistos como cosa del pasado o, más bien, como una debilidad al igual que los intereses por engrandecer tu propio país. En un mundo financiero de alcance internacional, a quién le va a preocupar los beneficios o los perjuicios de una decisión económica para el destino de una nación o de su población, y en este enturbiado juego de intereses con la banca, los fondos de inversión y las acciones de las empresas como protagonistas, Marc Tourneuil irá viendo amenazado su poder y su independencia a través de presiones de todo tipo donde él, en muchas ocasiones, no es más que una pieza más movida por poderosos intereses económicos que sólo miran la alta rentabilidad en la inversión a corto plazo. La astucia y la capacidad de engaño de Marc Tourneuil son puestas a prueba en esta trama donde el drama y la tensión son llevadas a un punto límite. Pero este mundo de ficción recreado en “El Capital” es totalmente real en la sociedad occidental en la que vivimos, al igual que el flujo de capitales que la sostiene, aunque pueda resultar un tanto difícil de asimilar o de aceptar por los cinéfilos lectores de Lux Atenea Webzine. “El Capital” es una película cruda y sincera, mostrándose sin tapujo moral o maquillaje ético alguno por parte de su director al exhibirnos la realidad económica en Occidente en este siglo XXI que no siempre se quiere ver.

“-Hemos tenido en cuenta a las agencias de calificación. Es eso.
-Olvida a esos mafiosos”


Indiscutiblemente, la película “El Capital” deja un mensaje ético y moral en el espectador perfectamente argumentado en imágenes por Costa-Gavras pero, en un mundo posmoderno que se caracteriza por regirse únicamente por la ley, dejando a un lado la ética y la moral propias de las sociedades tradicionales y modernas, qué importancia tiene entonces lo ética y lo moralmente justo en nuestra realidad cotidiana, viviendo en esta sociedad posmoderna donde las cosas son solamente legales o ilegales. Llevados estos principios al mundo de los negocios, a quién le sorprende que quienes tienen el poder para multiplicar su dinero en muy poco tiempo hagan uso de él siempre que estos movimientos especulativos estén dentro de la legalidad en el país donde realizan sus negocios. Una forma de hacer negocios que, en la película “El Capital”, está representada con absoluta credibilidad y cinismo por el extraordinario actor Gabriel Byrne en el papel de Dittmar Rigule, hombre a las órdenes de un poderoso fondo de inversión. Dittmar Rigule trata de controlar y de dirigir a Marc Tourneuil para que sus intereses económicos no se vean afectados y discurran por el camino del beneficio que han de seguir. Marc Tourneuil se siente presionado por Dittmar Rigule y ve su poder amenazado por los dictados de Dittmar Rigule que ha de obedecer. Y unos y otros juegan en un entorno donde la mentira y los subterfugios tienen que estar presentes para no perder el ansiado poder. Economía y poder occidental, dos colosales barcos tratando navegar (y no hundirse) en este salvaje e incontrolable flujo de capital global capaz de mover inmensas cantidades de dinero de un país a otro en cuestión de segundos. Un dinero que no reconoce ni intereses nacionales, ni ética social, ni moral humana alguna. El dinero es el sentido y la razón suprema en este siglo XXI. El omnipresente dios de la sociedad posmoderna que rige la globalización, y cuyos dictados han de cumplirse cueste lo que cueste, y caiga quien caiga. La película “El Capital” es muy clara y contundente a este respecto, afectando este credo incluso en relación a personas muy poderosas y aparentemente intocables como Marc Tourneuil.

“-Y ¿qué contaría en ese libro? Bueno, ¿qué contaríamos entre los dos?
-Usted contaría el servilismo de los bancos al servicio de los accionistas depredadores, la dictadura de los mercados, la especulación, las agencias de calificación que mandan a espaldas del poder político que ponen en peligro a la sociedad… un libro sobre los estados que ya no pueden ni gobernar ni eliminar a los bancos que los asfixia.”


Como no, “El Capital” es una película con grandes escenas. Imágenes imborrables que fascinarán a nuestros cinéfilos lectores como las secuencias en las que se contrasta lo que Marc Tourneuil le gustaría decir y actuar en esa situación, y lo que realmente dice y hace; los interesantes análisis psicológicos que Marc Tourneuil hace sobre las personas con las que ha de relacionarse; cómo la top model Nassim (interpretada por Liya Kebede) se va convirtiendo en la irresistible obsesión de Marc Tourneuil; cómo los despidos se convierten en un factor de rentabilidad para las acciones de una gran empresa; la reunión de Stanley y Marc Tourneuil con la tecnología como eje de la conversación respecto a sus aplicaciones financieras, y donde la mano humana es cada vez menos necesaria; el alto standing que se observa en la escena cuando Marc entra en el apartamento de Nassim; la decadente atmósfera que se respira en la escena del local donde Nassim lleva a Marc; el lujo y la sofisticación que reflejan las escenas en este mundo de las altas finanzas; la sencilla y reveladora secuencia cuando Marc Tourneuil explica a su esposa Diane (interpretada por la actriz Natacha Régnier) la jugada financiera en la pantalla de su ordenador; o la escena de la conversación entre la analista especializada en mercados asiáticos y Marc Tourneuil con el idealismo y el pragmatismo materialista frente a frente. Además, los setenta y seis minutos de extras con Costa-Gavras y Gabriel Byrne como protagonistas, junto al interesante Making Of de la película, convierten este DVD editado por Savor Distribuciones en una completa edición sobre este atrayente y reflexivo largometraje. “El Capital”, crudeza cinematográfica inspirada en la realidad económica actual. ¡¡¡Disfrútenlo!!!

“-¿Qué opina de la situación?
-Que es propicia. Es durante las crisis que se crean las diferencias y se amasan fortunas. Y, sobre todo, si se ha tomado la precaución de guarecerse.”


Lux_Atman

Artículo Nº:  1.736
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